En invierno, lo lógico es que haga frío. Cuando amanece un día de esos grises, que sopla un viento helado, nos refugiamos en nuestros guantes y bufandas quejándonos de que hace un "frío que pela". Pero, entonces, ¿cómo se las apañan las personas y los animales que viven en el hielo?
Los habitantes del Ártico se llaman los inuit y ellos saben bien protegerse del frío. Lo hacen principalmente vistiendo ropas de piel de foca o de reno. Las pieles protegen muy bien porque entre sus pelos hay burbujas de aire que no dejan pasar el frío. Además de gruesas parkas para el cuerpo, los inuit siempre llevan botas de piel de foca, manoplas para proteger los dedos de la congelación y gafas con una fina rendija que evitan que los rayos del sol reflejados en la nieve dañen los ojos.
Los animales también saben protegerse bien del frío. Son de sangre caliente y emplean la energía que les aportan los alimentos para mantenerse a una temperatura constante de 37º C. Cada especie cuenta con su propio "sistema calefactor". Por ejemplo, los pingüinos emperador tienen bajo la piel una capa de grasa denominada "blubber", que los aisla del frío. Aún así, cuando las temperaturas bajan mucho, los machos se pegan los unos a los otros formando grandes grupos para reducir su exposición al aire frío.
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