Un circo legendario, un enigmático mago llamado Domador de Luz, y la necesidad de que ocurra… ¡un milagro! Demasiadas emociones para un joven como Micah. ¿Te gustaría acompañarle en esta gran aventura? Lánzate con él a la búsqueda del fabuloso Circus Mirandus. Pero, ojo: el tiempo corre en tu contra.

Circus Mirandus¿Quieres saber cómo comienza la historia de Circus Mirandus?

Tres palabritas. Fue lo único que hizo falta para ponerlo todo en marcha.

Las palabras venían de una habitación de arriba llena del frufrú de papel y el dulce olor a medicina. Salían de la pluma de un viejo que tosía y resollaba con cada respiración. Aparecían al final de una carta muy importante, que decía lo que sigue:

Para: el Domador de Luz 

A la atención de: Circus Mirandus 

Circus MirandusNecesito hablar con usted urgentemente. Espero que me recuerde, aunque han pasado muchos años desde que me llamaron desde el Circus Mirandus. Por supuesto, nunca lo he olvidado. Me llamo Efraín Tuttle, y nos conocimos durante la guerra, cuando yo era un muchacho. 

Usted me prometió un milagro. 

No sé cómo le haré llegar este mensaje. No he oído ni un rumor sobre el circo desde que era mucho más joven. Pero me hizo una promesa, y he creído todos estos años que, si me hacía falta, usted vendría. 

Aquí, el viejo se detuvo. Leyó lo que había escrito. Su bolígrafo centelleaba a la luz amarilla de la lámpara cuando añadió la última línea.

Lo necesito ahora.

Circus MirandusA veces, las historias que los abuelos cuentan a sus nietos no son exactamente… historias. Pensarás que se trata de fábulas que solo sirven para pasar el rato y dejar un recuerdo agradable. Pues bien, no todos los cuentos son iguales. Aunque si no eres como Micah, el protagonista de este libro, nunca te esforzarás en mirar más allá del cuento. Y así nunca se descubren los tigres invisibles, ni las mujeres pájaro del Amazonas. Micah siempre escuchaba arrobado las historias de su abuelo Efraín acerca de un lugar fabuloso que este cono-ció cuando era un niño. Ahora Efraín se está muriendo, pero la magia no se va a desvanecer como ocurre con los sueños al despertar. Porque en su día, el gran mago del Circus Mirandus le hizo la promesa de un milagro. Y ahora va a ser Micah, acompañado de su amiga Jenny, quien deberá conseguir que se cumpla lo prometido. Si quieres cruzar la puerta tras la que nada es impo-sible, sigue los pasos de Micah y Jenny: verás hipopó- tamos en miniatura, elefantes que resuelven divisiones largas y buitres que predicen el futuro. Y allí, el Hombre que Doma la Luz tal vez esté dispuesto a compartir sus poderes y cumplir su palabra. Pero antes olvídate de eso de que hay que ver para creer. No es cierto. Porque si no crees, es imposible que llegues a ver nada.