Seguro que has oído hablar de muchos tipos de besos, pero ¿sabes exactamente qué es el Beso Termómetro? Nos lo explica a continuación, en un delicioso texto, un gran amigo de Tu Círculo: David Aceituno. Y lo acompaña una formidable ilustración de Roger Olmos. Hala, a leer y a disfrutar.

De la misma manera que los frioleros miden la temperatura del agua de la piscina con la punta del dedo gordo del pie, existe un tipo de adultos preocupados que ponen sus labios en la frente de los niños para comprobar si tienen fiebre. Científicamente no está demostrado que el Beso Termómetro sea un método fiable. Aun así, el diagnóstico tiende a ser certero y casi siempre el mismo:

Besos que fueron y no fueron¡PACHUCHO!

Los niños con fiebre parecen más buenos y dóciles, tienen las orejas y las mejillas rojas y sienten frío y calor al mismo tiempo. Es lógico pensar que las mentes febriles más avispadas, en un acto heroico, formularían la siguiente pregunta:

-¿Se ha roto el termómetro?

Pero se equivocan: el termómetro no está roto. Quizá por esta vez los menos avispados son los más inteligentes: no preguntan nada porque saben que el Beso Termómetro es en sí mismo medicina, un brebaje que hace que la fiebre no resulte tan odiosa.

 

Y si quieres más besos…

Peter Pan, hadas, cocineras, artistas y máquinas extrañas. A todos les une lo mismo: la pasión por el beso. Ya sea un beso tímido o decidido, uno dulce u otro con gusto amargo. Sobre besos hay mucho más que decir de lo que te imaginas. Y si no, compruébalo en Besos que fueron y no fueron, un precioso libro ilustrado por Roger Olmos y con ingeniosos textos de David Aceituno que seguro que te deja maravillado.