Quizá pensabas que solo existía un tipo de dragones. De eso nada. Hemos tenido la oportunidad de entrevistarnos con un Trol muy simpático que se llama Zarf y nos ha explicado un montón de cosas sobre dragones. Por ejemplo, que los más horrorosos son los fetidragones. Y no porque sean muy feroces…

¿Qué tipo de dragones conoces?

FetidragónEn nuestra región, hay varios tipos de dragones: están los dragones nocturnos, los dragones de pantano…, y luego hay otros más guais, como los dragones de lava, que son los que todo el mundo dibuja en sus cuadernos y los que suelen aparecer en los pósters que uno cuelga en el dormitorio.

Tienen un aspecto chulísimo de villanos, escupen lava fundida y, en los libros más interesantes de historia, se cuentan sus intervenciones en muchísimas batallas.

Por otro lado, están los dragones más pequeños y molestos: los gordidragones y los tejadragones, que parecen más bien ratas grandes o gallinas que dragones de verdad. Mi padre tiene que poner espantadragones de plástico por todo el puente para evitar que los tejadragones dejen nuestra casa perdida de caca.

Y por último, desafortunadamente, están los fetidragones. Un fetidragón es una de las criaturas más tontas y malolientes del mundo.

Un solo fetidragón puede hundir el valor de las propiedades de todo un pueblo. Van por ahí arrastrándose y dejando tras de sí una estela apestosa de porquería allí por donde pasan. El pueblo de Handel sufrió una plaga de fetidragones hace dos años y fue su ruina. No les quedó más opción que quemar todo el pueblo hasta los cimientos y empezar de cero, solo para librarse del repugnante olor a pedo que no conseguían eliminar.

A nadie le gustan los fetidragones. Punto. Fin de la historia. Por tanto, fetidragón es un insulto tan extremadamente ofensivo que nunca se suele usar. Así que, por mucho que te enfades, mejor no llames a nadie «fetidragón».

Diario de un Trol

¿Os acordáis de Ricitos de Oro? Pues creció y ahora es la cocinera de mi cole. ¡Así son las cosas en mi mundo! La gente se pirra por las historias de princesas y conjuros. Mira a Shrek, todos se parten con él. Entonces, ¿por qué a mí me ha tenido que tocar la peor parte del cuento? Por si no lo sabéis, me llamo Zarf y soy un trol. Sí, tengo los pies peludos. No, no soy un tipo muy popular. En realidad estoy en lo más hondo de la escala social, por debajo de ogros y juglares. Y ahora resulta que, por culpa del rey Roquefort, mi vida puede llegar a ser más miserable de lo que ya es… ¡Leed y alegraos de lo que tenéis, chicos y chicas de pies lampiños!

Si quieres descubrir más sobre este singular personaje y la vida de fantasía que le rodea, no dejes de leer Vida de Zarf. Diario de un Trol. Tienes la diversión garantizada.