Nuestro concurso «Escribe y pedalea» llega a su momento más emocionante. Hemos recibido un montón de relatos sobre bicicletas: unos divertidos, otros emocionantes, alguno fantástico y, la mayoría, preciosos. Los socios de Tu Círculo han vuelto a demostrar una vez más que son grandes escritores. ¡Y también buenos aficionados a la bici! Con mucho esfuerzo y una gran cantidad de dudas, Ed y Tor, las mascotas del club, han seleccionado tres relatos finalistas que ahora te presentamos con unas preciosas ilustraciones cortesía de Saúl M. Irigaray. Si haces clic en las imágenes podrás descargarte el cuento en formato PDF.

Había una vez una bicicleta que era mágica. Lo que hacía era volar, darte sándwiches, darte bebidas, darte dinero gratis y todos los juguetes.

Una niña llamada Anna se la llevó, no sabía de quién era. Preguntó y no era de nadie, así que se la quedó. Dijo: «Tengo un poco de hambre, ¡ojalá hubiera sándwiches!». Y la bicicleta: «¡Ring, ring! Deseo concedido».

Anna se asustó un poco, así que se la llevó a su madre, llamada Sara. Su madre dijo: «¡Pero si es la bicicleta de la princesa marciana Hélice!».

Anna fue a su habitación a investigar en la tablet. La bicicleta llamó a la tablet con su fuerza poderosa. La tablet se fue hacia la bicicleta, y Anna también. Quitó la tablet y se montó ella. La bicicleta se puso a volar hacia otro planeta, claro está, eran las 05:00 de la madrugada.

Entonces, la princesa Hélice dice: «¡Mi bici, has recuperado mi bici! Te mereces 100 sándwiches».

Anna dijo: «Muchísimas gracias, pero no tengo hambre».

Hélice preguntó:  «¿Un millón?».

Anna contestó: «¡Vale!».

Y así terminó el cuento, muy feliz.

 

Sofía Belén S.ilustración cuento la bici marciana

 

Era ya la una del mediodía. Un niño llamado Carlos volvía a su casa del colegio. Cada día pasaba por delante de una tienda de bicis. En el escaparate estaba la última bici: la BikBaik 2.000, con diez marchas, una cadena dorada, pedales fosforescentes y un magnífico manillar plateado.

–Me encantaría tener esa bici –pensó Carlos.

Era ya verano y faltaba una semana para las vacaciones.

–¡Ójala me la regalaran por las notas! –se dijo a sí mismo.

Carlos se había esforzado muchísimo ese trimestre.

Pasaron los días y llegó el momento de la entrega de notas. Cuando se las dieron, salió corriendo a casa para verlas con sus padres. Al llegar les dio un beso a cada uno y leyeron las notas. ¡Había sacado todo sobresaliente! Sus padres le felicitaron y le dijeron que le comprarían la bici.

A la mañana siguiente, Carlos, su padre, su madre y su hermana Ana fueron a la tienda y se pararon ante el escaparate.

–¡Cómo mola! –dijo su hermana.

–¡Sí! –contestó Carlos.

Entraron y su padre preguntó:

–¿Cuánto vale la bici?

–300 euros –respondió el tendero.

El padre de Carlos pagó y Carlos, como un rayo, cogió la bici.

Esa misma tarde, Carlos y su hermana cogieron sus bicicletas y fueron a dar una vuelta por el campo. Entonces, de repente, la bici de Carlos empezó a ir en otra dirección. Ana siguió a su hermano y a su bici.

–¡Aaaah! –gritaba Carlos, cuando de repente la bici se paró en seco. Estaban frente a un almacén abandonado. Entraron y vieron a dos hombres extraños que hablaban entre ellos. Carlos y Ana se escondieron mientras veían lo que hacían.

¡Estaban poniendo una bomba! ¡Tenían que detenerlos! Pero… ¿cómo?

Los dos tipos escaparon después de haberla activado.

–¡Quedan 58 segundos! -exclamó Carlos.

De la tapa, salían dos cables muy largos. Carlos y Ana no sabían cuál cortar.

–30 segundos. ¿Cuál cortamos? –preguntó Ana.

–No lo sé –respondió Carlos.

Faltaban 10 segundos y no sabían qué hacer.

Faltaban 5 segundos. Entonces a Ana se le ocurrió una idea: cortó los dos cables a la vez y… la bomba se apagó. Salieron corriendo y vieron huir a los dos hombres.

–¡Sigámosles! –dijo Carlos.

Ana y Carlos los seguían, cuando la bici de Carlos empezó a ir muy deprisa. Su bici saltó encima del coche y los dos hombres frenaron. Mientras, Ana fue a la comisaría y avisó a la policía.

Un montón de coches de policía rodearon a los dos hombres que estaban desmayados. La policía los identificó enseguida: eran dos ladrones que se habían fugado. Los detuvieron y los llevaron a comisaría.

El policía pidió a Carlos y Ana que le contaran toda la historia. Ellos obedecieron. El policía llamó a sus padres, que estaban muy preocupados.

A la mañana siguiente aparecía todo en los periódicos. Los dos hombres fueron enviados a una cárcel de máxima seguridad en otro país.

Terminaron las vacaciones y empezaron las clases. Pero habían sido unas vacaciones que no olvidarían jamás.

 

Pablo T.ilustración cuento una aventura en pedales

 

 

Había una vez  una niña llamada Clara que quería una bicicleta. Sus padres fueron con ella a muchas tiendas y vio muchos modelos, pero no encontró la bicicleta de sus sueños. Sus padres ya no sabían dónde buscar y, un día, volviendo a casa, Clara observó en un callejón algo que brillaba al fondo. Se acercó corriendo y, de repente, se puso a gritar de emoción. ¡Era una preciosa bicicleta que parecía abandonada! Sus padres se asustaron al oírla gritar y se acercaron corriendo.

–¿Qué ocurre, Clara? ¿Por qué gritas?

–Mamá, papá, mirad –contestó ella–. Es una bicicleta y parece no ser de nadie. ¿Me la puedo quedar, por favor? Es la bicicleta que buscaba, no me lo puede creer, es perfecta para mí.

Los padres aceptaron. La verdad es que ya estaban un poco cansados de buscar bicicletas. Clara se la llevó a su casa. «En cuanto la limpie, quedará perfecta», pensó.

Al día siguiente, después de dejar la bicicleta limpísima, Clara quiso aprender a montar, pero sus padres no pudieron ayudarla porque tenían que trabajar. Tuvo que quedarse sola en casa con Tata, una señora muy buena que le cuidaba cuando sus padres no estaban, pero que no podía jugar con ella porque tenía muchas tareas que atender en la casa y, además, era un poco mayor.

Clara se sintió un poco triste porque tenía muchas ganas de estrenar su bicicleta nueva. De repente, algo sucedió: notó que alguien le hablaba. Tata no era porque andaba trasteando en la cocina. Asustada por la voz desconocida, miró por todas partes, pero no vio a nadie.

–Soy yo –dijo la bicicleta.

Clara no se lo podía creer: «¡Una bicicleta que habla! ¿Cómo es posible?».

La bicicleta le explicó que era mágica y que ayudaba a niños que no sabían montar en bici para que aprendieran a hacerlo. Clara se volvió loca de alegría.

–Me llamo Clara –le dijo a su nueva amiga.

–Y yo Cleta –le contestó ella–. Creo que seremos grandes amigas. ¿Quieres que empecemos ya a montar?

–Sí, sí –dijo Clara muy emocionada.

Y se pusieron manos a la obra.

Cuando llegaron sus padres, le preguntaron qué tal había pasado el día y ella les contestó que lo había pasado muy bien, jugando con Cleta.

–¿Quién es Cleta? –preguntó su padre.

–¿Quién va a ser? –dijo Clara–. Pues mi bici nueva. Nos hemos hecho muy buenas amigas.

Sus padres se miraron extrañados por la respuesta y no creyeron sus palabras. Clara se quedó triste porque sus padres no la creyeran. Cenó con ellos casi en silencio y se fue pronto a la cama.

A la mañana siguiente, Clara no se encontraba bien y Cleta se entristeció mucho porque quería jugar con ella. Le había cogido mucho cariño. «Tengo que ayudarla», pensó y utilizó su magia para poder curarla. De repente Clara se encontró muy bien y llamó a su amiga para jugar con ella.

Así lo hicieron. Pasaron todo el día enseñando a Clara a montar en bici, jugando, hablando y riendo juntas. Cuando llegaron sus padres les vieron y se quedaron asombrados y pidieron perdón a su hija por no haberla creído. Se unieron a la charla y Cleta se dio cuenta de que esa sería su familia para siempre.

Y colorín colorado….

 

Alicia C.ilustración cuento mi bici habla

 

Tienes tiempo de votar por tu cuento favorito hasta el próximo lunes 14 de julio. El texto que consiga un mayor número de votos será el ganador del concurso «Escribe y pedalea», y obtendrá como premio la fantástica bicicleta XtC GIANT, cortesía de Bikefriendly Castellana 100 Bicis Giant Store.

 

Si no estás entre los finalistas, no te pongas triste. Recuerda que solo por haber participado también has conseguido un regalo: un blíster de Bic (set de 12 rotuladores) para que puedas seguir dando rienda suelta a tu creatividad durante todo el verano. ¡Qué chulo!

 

Bases de participación para las votaciones del cuento ganador del concurso «Escribe y pedalea»

1-Podrán participar como jurado del concurso «Escribe y pedalea» todos los usuarios (a partir de 7 años) que estén registrados en la web tucirculo.es. Para registrarse en la web, tan solo es necesario cumplimentar el formulario publicado en http://tucirculo.circulo.es/tu-rincon/recibe-novedades-libros-infantiles o bien cumplimentar el formulario de la votación.

Los usuarios podrán registrarse para votar como jurado hasta el día 14 de julio de 2014.

2- Un jurado compuesto por tres miembros de Tu Círculo seleccionará con anterioridad tres cuentos finalistas del premio.

3- Los usuarios registrados en la página web www.tucirculo.es que deseen votar decidirán entre estos tres cuentos finalistas y mediante voto electrónico el cuento ganador. Los participantes como miembros del jurado popular deberán comprometerse a:

– Leer los 3 cuentos finalistas entre el 9 de julio y el 14 de julio de 2014.

– Elegir un cuento y formular su voto mediante el formulario indicado a tal efecto en la página http://tucirculo.circulo.es/finalistas-concurso-escribe-y-pedalea junto con un breve comentario de los motivos por los que ha seleccionado el cuento ganador.

– Tratar los cuentos finalistas de forma totalmente confidencial, obligándose a no divulgarlas, comunicarlas, cederlas, copiarlas ni reproducirlas, ni total ni parcialmente, ni directa ni indirectamente, guardarlas bajo su control y custodiarlas con las debidas condiciones de seguridad.

4 – Los miembros del jurado podrán leer los cuentos directamente en la página http://tucirculo.circulo.es/finalistas-concurso-escribe-y-pedalea o bien descargar los pdfs de cada cuento.

5 – El período de votación de los cuentos comenzará el día 9 de julio de 2014 y se cerrará a la participación el día 14 de julio a las 23:59 horas, hora peninsular.

6 – Cada miembro del jurado solo podrá enviar un voto y un comentario motivado a una de las obras finalistas en el concurso «Escribe y pedalea». Círculo de Lectores se reserva el derecho de invalidar y anular aquellos votos fraudulentos.

7 – Círculo de Lectores se reserva el derecho a reproducir los comentarios recibidos y la identificación correspondiente a su autor mediante cualquiera de sus medios de difusión, por lo cual el autor autoriza expresamente su publicación. Correrá a cargo exclusivamente de Círculo de Lectores la selección de los comentarios a publicar.

8 – No se aceptarán comentarios ofensivos, que vayan contra personas, colectivos o etnias o que puedan herir la sensibilidad de los lectores. Círculo de Lectores se reserva el derecho de excluir de la participación aquellos votos que incluyan comentarios de este tipo.

9 – Con el envío del comentario y la identificación correspondiente, el miembro del jurado cede en exclusiva los derechos de explotación, de cualquier manera, modalidad y lengua, sin limitación de territorio, acompañado de otros comentarios o independientemente y durante el término máximo de duración que la legislación aplicable establece para cada modalidad.

10 – Conforme con lo dispuesto en la Ley Orgánica 15/1999 en materia de protección de datos de carácter personal, te informamos que los datos facilitados en el formulario se incluirán en un fichero del que es titular la sociedad Círculo de Lectores, S.A., con domicilio Travessera de Gràcia, 47-49, 08021 Barcelona, con la finalidad de tratarlos para formalizar la inscripción y participación como Jurado popular del concurso «Escribe y pedalea».

En todo momento podrás ejercitar tus derechos de acceso, rectificación, oposición o cancelación, así como revocar los consentimientos prestados, dirigiéndote al SERVICIO DE ATENCIÓN INTERESADOS LOPD DE CÍRCULO DE LECTORES (Travessera de Gràcia, 47-49-08021 Barcelona), al teléfono 902 22 33 55 o mediante correo electrónico remitido a atencion-socios@circulo.es