Como ya sabes, estamos celebrando el mes de los libros. Y entre nuestros lectores hay muchos aficionados a las historias de misterio protagonizadas por astutos detectives. De hecho, sabemos que a más de uno de los socios de Tu Círculo le gustaría ser un detective de los auténticos. Por eso, queremos invitarte a que hagas manualidades en casa y fabriques tu primer archivo de huellas. Un archivo indispensable para los detectives que dan sus primeros pasos.

Con la celebración de algún puente, durante un fin de semana o cualquier tarde en la que hemos terminado pronto los deberes, podemos encontrarnos con tiempo extra para poder hacer manualidades en casa. Y una bien divertida es la que te proponemos hoy. Se trata de utilizar materiales que tengamos por casa para crear nuestro primer archivo de huellas. Ya verás qué divertido te resulta hacerlo y qué práctico luego para llevar a cabo tus investigaciones.

Manualidades en casa: archivo de huellasCosas que vamos a necesitar

  • Almohadilla de tinta
  • Caja de cerillas (de 7 x 5 x 2 cm)
  • Cartulina blanca
  • Rotulador negro
  • Papeles de colores
  • Pegamento
  • Tijeras

Crea tu archivo de huellas en cuatro sencillos pasos

Paso 1

Primero forra la caja con papel. Corta un pedacito de cartulina de 5 x 7 cm, pégalo encima y pon nombre a la colección (por ejemplo, «Huellas de los vecinos»).

Paso 2

Corta una cartulina de 6 x 40,5 cm y dóblala, como un acordeón, cada 4,5 cm. Te saldrán nueve partes.

Paso 3

Lleva tu pequeña cajita y la almohadilla de tinta encima. Pide las huellas a la gente con quien te encuentres (vecinos, amigos, turistas…). Ellos tendrán que poner un dedo en la almohadilla y luego estampar la huella en una de las nueve partes de tu cartulina.

Paso 4

Pon el nombre debajo y, cuando llegues a casa, utiliza las huellas para hacer el retrato de cada persona con un rotulador.

La verdad es que no hay nada más divertido que hacer manualidades en casa, ¿verdad? Bueno, aunque leer un buen libro… ¿Tienes a mano alguno de detectives? En ellos siempre encuentras información útil para ser un buen investigador. Es lo que, por ejemplo, ocurre con la fascinante historia de Max Picard y el maldito péndulo de Foucault. ¡No deberías perdértela!